Resolviendo la encrucijada turca

Lo ocurrido con el levantamiento militar que se ha producido en Turquía ya no tiene secretos para nadie a estas alturas. Los militares sublevados aseguraron tener el control del país, hubo cortes de puentes, disparos y violencia. Helicópteros y aviones militares sobrevolaron Estambul a baja altura y al final todo se resolvió por la resistencia de la población en las calles. Una revolución cambiante que en menos de 5 horas que agitó la vida política y diplomática en todo el mundo.

Turkish soldiers secure the area as supporters of Turkey's President Recep Tayyip Erdogan protest in Istanbul's Taksim square, early Saturday, July 16, 2016. Turkey's prime minister says a group within Turkey's military has engaged in what appeared to be an attempted coup. Binali Yildirim told NTV television: "it is correct that there was an attempt." (AP Photo/Emrah Gurel) APTOPIX Turkey Military Coup

Turkish soldiers secure the area as supporters of Turkey’s President Recep Tayyip Erdogan protest in Istanbul’s Taksim square, early Saturday, July 16, 2016. Turkey’s prime minister says a group within Turkey’s military has engaged in what appeared to be an attempted coup. Binali Yildirim told NTV television: “it is correct that there was an attempt.” (AP Photo/Emrah Gurel) APTOPIX Turkey Military Coup

Lo que no cambia tanto es la importancia geoestratégica de Turquía en el mundo actual, tanto como hace 1000 años. Es el punto de encuentro entre este y oeste y aliada de occidente en la lucha contra el Daesh -limita por el sur con Siria- lo que la sitúa como gran receptora de refugiados del conflicto sirio y también como contrapunto de poder en el mundo musulmán frente a otras potencias más radicales como Irán o Arabia Saudí.

La crisis vivida anoche, es solo un capitulo más dentro de las tensiones internas que provoca en cierta medida a la falta de concreción en la delimitación del estatus de Turquía con respecto a la Unión Europea. Un golpe de estado de estas características, no se puede dar en un país miembro de pleno derecho de la UE, y la política exterior europea ha fallado en proveer al país -y a la región- de mayor estabilidad, rol que se le podría suponer como potencia mundial. Los vaivenes que ha sufrido las negociaciones de Turquía a la UE -desde hace 40 años- no han hecho más que alimentar la percepción de que Turquía es el mercenario que le hace el trabajo sucio -a la extremadamente burocratizada y marketizada UE-.

Aunque es un país con un profundo sentimiento pro-occidental -miembro de la OTAN y del Consejo de Europa.- los 80 millones de musulmanes, representarían un nuevo mercado para los radicales. Los resultados de un golpe militar o una posible guerra civil serían catastróficos, no sólo para la población, que por supuesto sufriría la peor parte, sino para el equilibrio de la región. El soporte para la lucha internacional contra el Daesh -o Estado Islámico- se vería gravemente mermado, ya que muchas potencias operan desde Turquía o a través de su espacio aéreo. No es imposible que surja una facción radical a partir de ese “nuevo mercado” que intente hacerse con una cuota de poder que repitiera la historia de los comienzos de Daesh como insurgencia contra al-Ásad.

Hay más pregunta que respuestas: ¿Qué deben hacer la OTAN y la UE en las circunstancias actuales? Ni la OTAN ni la UE deberían permitir una situación de violencia generalizada o violaciones de los derechos humanos. Si Erdogan cae, Europa no puede dejar caer a Turquía en el radicalismo o abandonarla a los caprichos ilegítimos y autoritarios de la junta militar de turno. No está en juego solamente la imagen y la supuesta capacidad integradora y pacificadora de la UE, sino su misma existencia. La crisis de los refugiados -que ya supuso un reto para los principios europeos- se vería multiplicada por 100 y el fracaso e irrelevancia de la UE se evidenciaría aún más para todo el que quisiera verlo.

La solución pasa por acercar a Turquía a la UE, con decisiones basadas en el derecho internacional y los derechos humanos y no actuando como el matón de la UE. Que Turquía empiece a adoptar estructuras que mejoren la dudoso carácter democrático del país y que favorezca decisiones políticas valientes y apropiadas para mantener la estabilidad en la zona y afrontar los retos que vienen.

Alexis Domínguez

alexisbaca@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *