Te despiertas un día y, de buenas a primeras, Dondald Trump es presidente

El 9 de noviembre, el mundo se despertó para descubrir que Donald Trump se había convertido en el presidente número 45 de los Estados Unidos. Y en el Web Summit de 2016, este hecho no pasó desapercibido. Una de las primeras conferencias del día trataba sobre las consecuencias de las elecciones estadounidenses y la sensación general era de decepción. Saltaba a la vista que todo el mundo esperaba que Hillary Clinton ganase y se convirtiese en la primera mujer al frente de la Casa Blanca.

El panel de la conferencia «Las consecuencias de las elecciones estadounidenses» (US election fallout) estaba formado por Bradley Tusk (director ejecutivo de Tusk Holdings), Owen Jones (colaborador de The Guardian), Shailane Woodley (actriz y cofundadora de la campaña Up to Us) y David Patrikarakos (editor colaborador del Daily Beast). Tras el impacto inicial de la noticia, sobre la que David Patrikarakos comentó que «los estadounidenses necesitan exiliarse de los Estados Unidos», comenzaron a analizar la derrota de Hillary Clinton en las elecciones. Bradley Tusk afirmó que «el 90% de los votantes de Donald Trump no se preocupan por el resto de países, sólo se preocupan por los Estados Unidos». Añadió, incluso, que los estadounidenses sólo estaban interesados en solucionar los problemas económicos y relativos al empleo a los que Estados Unidos se ha enfrentado durante los últimos años. Durante una de sus intervenciones, Owen Jones señaló que «la mayoría de los votantes de Donald Trump no usan o no interactúan demasiado en las redes sociales, les da igual» y que, por ese motivo, Hillary Clinton contaba con una mayor intención de voto en estas redes.

Por su parte, Shailene Woodley señaló que «Donald Trump siempre ha estado presente en los medios, en la radio, en la televisión y en las redes sociales. Da igual que hablen bien o mal sobre él, mientras hablen». La actriz subrayó que esto fue parte de su campaña publicitaria porque —ya sabéis lo que se dice— a veces, la mala publicidad es buena publicidad. El panel terminó su intervención transmitiendo un sentimiento de esperanza para el futuro, al afirmar que Estados Unidos no es Donald Trump, sino un país de movimientos a favor de la libertad, como el fin de la esclavitud y la igualdad de derechos para todos.

Tras el almuerzo, llegó la hora de hablar sobre «VC: los dos próximos años» (VC: The next two years). Durante esta sesión, la sensación tanto de los conferenciantes como del público sobre el recién elegido presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ya era distinta. Era como si la aceptación ya hubiese empezado a asentarse y a reemplazar al impacto inicial. Todos los conferenciantes compartieron la idea de que Trump había llevado una campaña sin límites para ganarse la presidencia de la Casa Blanca porque, como empresario mediático, entiende la mente de los estadounidenses y sabe lo que quieren oír. Asimismo, señalaron su faceta de emprendedor y que algunas de sus compañías están lideradas por mujeres inmigrantes, independientemente de la misoginia, el racismo y la postura machista que mantuvo durante toda su campaña. Al final de la conferencia, la idea de la aceptación de Trump como presidente flotaba en el aire. También, un sentimiento de esperanza y de mejores tiempos por llegar.

Después del impacto inicial y de analizar el perfil y las acciones de Trump, el mundo empezó a pensar que quizás podría convertirse en un buen presidente porque, durante su campaña, había establecido unos parámetros tan bajos que, con total probabilidad, resultaría ser una buena sorpresa para los estadounidenses y para el resto del mundo, convirtiéndose en un buen presidente para la economía de los Estados Unidos y las relaciones internacionales. Ahora mismo, todo depende de su equipo de asesores y a sus estrategias. El pueblo europeo, al igual que la mayoría de habitantes del mundo, ve a Donald Trump como una amenaza para los Estados Unidos y el resto del globo debido a su campaña políticamente incorrecta (digámoslo así), en la que se incluye su idea de construir un muro entre Estados Unidos y México y la política de prohibición de entrada a musulmanes. ¿Acaso es esto una locura? Vamos a pensar un poco. Si os percatáis, durante el mandato presidencial de Barack Obama, ya había vallas a lo largo de la frontera de Estados Unidos con México con fuerzas armadas para evitar la inmigración ilegal, al igual que se perseguía y se hacía un seguimiento a un alto número de musulmanes a modo de precaución. Así que, lo mismo, puede que las ideas estas de Trump no sean tan poco acertadas como parecen; son la simple manera que el señor Trump tiene de promover unas ideas tan disparatadas. Los estadounidenses ya han empezado a aceptar que quizás no sea la amenaza mundial de la que los medios de comunicación hablan y –esperanzados– creen que, quizás, no sea tan malo. Y puede que el resto del mundo empiece a pensar lo mismo. Porque, al final, aunque no estemos de acuerdo con su elección, ha sido elegido democráticamente y ganó una gran mayoría de estados.

¿Tienen las elecciones de Estados Unidos buenos candidatos para la Casa Blanca? ¿Era Trump la opción preferida? No, pero ya está hecho. Y como se suele decir: «cuando la vida te de limones, haz limonada».

Edgar D. Costa

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