Nueva filtraciones de Wikileaks: Julian Assange sobre las elecciones en Estados Unidos en el Web Summit 2016

Como todos sabeis, Julian Assange, fundador de Wikileaks, vive en la embajada de Ecuador desde 2012. Ayer, Juan Branco, asesor legal de Julian Assange, participó en Web Summit, el evento de tecnología más importante del mundo, que se celebra del 7 al 10 de noviembre en Lisboa. Poco después, publicó las siguientes declaraciones de Julian Assange sobre las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

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«Declaraciones de Julian Assange sobre las elecciones en Estados Unidos

8 de noviembre de 2016

Por Julian Assange

En los últimos meses, a WikiLeaks y a mí nos han presionado con dureza para que dejemos de publicar lo que se discute y se dice dentro de la campaña de Clinton. Quienes nos han presionado han sido sus simpatizantes, entre los que se encuentran el gobierno de Obama y aquellos liberales nerviosos por quién será elegido Presidente de los Estados Unidos.

En la víspera de las elecciones, es importante que expongamos por qué publicamos lo que tenemos.

El derecho a recibir y transmitir información fiable es el principal referente de WikiLeaks – una organización que cuenta con su propio personal y una misión organizativa más allá de mi persona. Nuestra organización defiende el derecho universal a estar informado.

Por este motivo, independientemente de los resultados de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, el verdadero ganador en los Estados Unidos es un público que, como resultado de nuestro trabajo, está mejor informado.

El público estadounidense se ha comprometido a fondo con las publicaciones de WikiLeaks acerca de las elecciones, que suman más de cien mil documentos. Millones de estadounidenses se han servido de las filtraciones y las han compartido entre ellos y con nosotros. Se trata de un modelo abierto de periodismo que incomoda a los censores pero que, sin embargo, es perfectamente compatible con la Primera Enmienda.

Publicamos el material que nos envían siempre que éste sea de importancia política, diplomática, histórica o ética y no se haya publicado previamente en otro medio. Cuando contamos con material que cumple con este criterio, lo publicamos. Teníamos información relacionada con las campañas de Sanders y Clinton (DNC Leaks) y con la campaña política y Fundación de Clinton (Podesta Emails) que cumplía con nuestro criterio editorial. Nadie duda de la importancia para el público de tales revelaciones. Que WikiLeaks hubiese mantenido ocultos del conocimiento público archivos tan importantes durante unas elecciones sería inadmisible.

De la misma manera, no podemos publicar lo que no tenemos. Hasta la fecha, no nos ha llegado información que cumpla con nuestro criterio editorial sobre las campañas de Donald Trump, Jill Stein, Gary Johnson o cualquiera de los otros candidatos. Al haber publicado y clasificado los correos de Clinton, se nos percibe como expertos en los archivos de Clinton. Es lógico que sus fuentes acudan a nosotros.

Publicamos tan rápido como nuestros recursos nos permitan y el público pueda asimilar.

Éste es nuestro compromiso para con nosotros, con nuestras fuentes y con el público.

No trato de saciar un deseo personal de influenciar los resultados de las elecciones. Tanto la candidata demócrata como el republicano han expresado su contrariedad hacia los denunciantes. Hablé en el inicio de la campaña de Jill Stein, candidata del Green Party, porque su plataforma defiende la necesidad de protegerlos. Este tema goza para mí de gran interés debido al trato inhumano y degradante recibido por una de nuestras fuentes más allegadas, Chelsea Manning, por parte del gobierno de Obama. Pero las publicaciones de WikiLeaks no tienen como objetivo la elección de Jill Stein ni son una venganza por el trato recibido por la señora Manning.

Nosotros nos dedicamos a publicar. No publicar información de semejante tipo hasta después de las elecciones hubiera significado favorecer a uno de los candidatos en lugar del derecho del público a saber lo que ocurre.

A fin de cuentas, es lo que ocurrió cuando el periódico The New York Times mantuvo ocultas pruebas sobre vigilancia ilegal masiva a la población estadounidense hasta un año después de las elecciones de 2004, denegando al público una comprensión crítica sobre el entonces presidente George W. Bush. Hecho que, probablemente, aseguró su reelección. El actual editor de The New York Times ha marcado distancias con esa decisión, y con razón.

La opinión pública estadounidense defiende la libertad de expresión de forma apasionada, pero la Primera Enmienda vive de su uso repetido. La Primera Enmienda evita de forma explícita que el ejecutivo intente restringir el derecho de hablar y publicar con libertad. La Primera Enmienda no otorga mayores privilegios a los viejos medios de comunicación, con su publicidad corporativa y su dependencia al bando que ostente el poder, que al modelo de periodismo científico de WikiLeaks o a la decisión personal de informar a nuestros amigos en una red social. La Primera Enmienda alimenta sin complejos la democratización del conocimiento. Con Internet, ha alcanzado su mayor potencial.

Aún así, hace unas semanas, en una táctica que recuerda al Senador McCarthy y el Temor rojo, WikiLeaks, la candidata del Green Party Stein, Glen Greenwald y el principal oponente de Clinton fueron señalados. Cuando la campaña de Clinton no se dedicaba a proferir mentiras manifiestas, se refería a fuentes anónimas o vagos comunicados especulativos de los servicios de inteligencia para sugerir una vil alianza con Rusia. La campaña no pudo demostrarlo con pruebas porque, sencillamente, no existen.

Al final, los que han intentado difamar sobre nuestro innovador proyecto durante los últimos cuatro meses quieren obstaculizar el entendimiento del público porque, quizás, les avergüenza: una censura que la Primera Enmienda no puede tolerar. Continúan diciendo, sin éxito, que nuestras publicaciones son erróneas.

Se mantiene el récord impoluto de una década de autenticidad. Es más, en este asalto, nuestras publicaciones más importantes han sido contrastadas mediante firmas criptográficas de las compañías por las que han pasado, como Google. No todos los días se puede demostrar matemáticamente que tus publicaciones son perfectas, pero hoy es uno de esos días.

Nos han criticado con dureza por nuestras publicaciones, sobre todo los partidarios de Clinton. Muchos simpatizantes se han frustrado porque no hemos atendido de forma sistemática a estas críticas o respondido a la cantidad de falsedades sobre la motivación o las fuentes de WikiLeaks. Por último, sin embargo, si WL hubiera reaccionado a toda la información falsa, tendríamos que haber desviado recursos de nuestra principal tarea.

WikiLeaks, como todas las editoriales, rinde cuentas ante sus patrocinadores. Nuestros patrocinadores sois vosotros. Nuestros recursos están conformados en su totalidad por las contribuciones de la gente y la venta de libros. Esto nos permite tener principios, ser independientes y ser libres de una forma que ninguna otra organización mediática puede serlo. Pero también significa que no contamos con los recursos de la cadena CNN, la MSNBC o la campaña de Clinton para responder con continuidad a todas las críticas.

Aún así, cuando la prensa se inclina ante las recompensas antes que ante el público, no podemos hablar de prensa libre, ni tampoco de público informado.

WikiLeaks sigue comprometida con la publicación de información que mantenga informado al público. Aunque muchos, sobre todos aquellos que ostentan poder, prefieran no verlo. WikiLeaks tiene que publicar. Publicar y que pase lo que tenga que pasar

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