Clausura SEFF 2018

Como otro año más, el Festival de Cine Europeo celebrado en Sevilla cierra sus puertas. Decenas de títulos y actividades paralelas han colmado los 8 días ininterrumpidos de certamen. El sabor que nos deja esta última edición es la de un encuentro más amplio, en cuanto a género, de años anteriores: cine de autor, industrial, experimental, de base, autóctono, documental, animación y un largo etc.

La sensación es, quizá este año a nivel general, que ha sido un festival más flojo. El nivel medio de las películas proyectadas en Sección Oficial, no digamos de EFA o Nuevas Olas, ha sido plano. Muchas, impuestas por el calendario industrial o por ser seleccionadas para otros eventos, se exhiben sin pena ni gloria a lo largo de la semana. Se duda de su alta calidad técnico-artística y nos vuelve a plantear la misma duda que años anteriores: ¿es posible un festival con menor cantidad de películas? La respuesta se antoja complicada

 

Si partimos de la base que el SEFF debería conformarse en un festival para la crítica y los agentes especializados, quizá, se podría proponer un formato más reducido. En donde, en una semana, se pudiera ver lo más granado del panorama actual europeo. No teniendo que elegir, o asistir a horarios infernales, entre determinadas películas de interés. Un festival que sería más hermético; pero más asequible para la crítica. Critica que cumpliría luego su función social y cultural siempre en el caso de que las películas de mayor valor pudieran ir a salas para el disfrute del gran público.

Por el contrario, y en una visión más realista, si partimos de la base que el festival debe ser abierto para profesionales y público generalista a la vez este, más o menos, este debe ser el formato. Razones de peso, dos: primera, como comentábamos en el párrafo anterior, si la mayoría de películas que se exhiben en el SEFF, posteriormente, tuvieran una salida comercial viable, este tipo de festival no sería tan necesario para el gran público. No nos referimos solo a los títulos que la industria o la crítica considere viable y necesario ver; sino a cualquier título, ya sean menos comerciales o se dude incluso de su poca capacidad artística (que en el SEFF los había, y muchos).

Lo que en realidad ocurre, es que la mayoría de las películas proyectadas esta semana difícilmente verán la luz en salas comerciales a lo largo del año y por ello, como si fuera una especie de patrimonio artístico-cultural europeo que debemos conservar y dar a conocer, estas películas deben estar abiertas para el público general. ¿Esto en qué se traduce?: en más salas, más proyecciones, más películas.

Segunda, el éxito del SEFF, aunque sea relativo, se debe a que un porcentaje muy alto de las sesiones (debido también a los precios populares, de tickets y abonos) muestran muy buena entrada, si lo comparamos con el día a día del funcionamiento de las salas comerciales convencionales: algunos pases agotados, buena media de espectadores en sesiones no tan socorridas, afluencia no desdeñable de las sesiones de acreditados e, incluso, una acogida, más o menos, reseñable en títulos experimentales o secciones paralelas corroboran que el formato funciona, al menos, en apariencia.

 

Para la gente que nos dedicamos al cine, o bien cinéfilos de vieja guardia, capaces de soportar una semana extenuante con varias películas al día, todo esto es un compromiso físico y mental. Hoy nos acordamos de todos ellos. Son quienes se encargan, DURANTE TODO EL AÑO, de mantener este arte en pie, exigiéndoles demasiado en un espacio corto de tiempo. No son, somos, el público del evento social, del clickbait, del selfie en la cola o en la sala, de al que le gusta la acumulación cultural sin sentido cuando esta se transforma en una suerte de cifras y datos inconexos.

Para todos aquellos que “su” festival del cine es de 365 días al año, que les gusta el reposo después de un visionado, madurar en su cabeza las ideas, y las imágenes y sonidos, de la película, el llevar su reflexión al negro sobre blanco, desde aquí todo nuestro reconocimiento. Nos están, estamos, haciendo muy mayores para estos eventos.

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