31st European Film Awards Seville

Continuando con nuestra sección cultural sobre asuntos europeos, como ya realizamos hace un mes con la cobertura del Festival de Sevilla de Cine Europeo (SEFF’18), os traemos una de las actividades que más interesaron (tanto a profesionales del sector, como a aficionados) de la trigésimo primera edición de los Premios del Cine Europeo (EFA).
Una edición que, a diferencia de años anteriores, se ha celebrado en Sevilla. Ciudad, la capital hispalense, que se propone como epicentro para la celebración de congresos y eventos de alcance nacional e internacional. Recordamos que la ciudad viene de celebrar la décimo sexta edición del SEFF’18, que tomó lugar el pasado mes de Noviembre, y que a comienzos de Febrero de 2019 será sede de la trigésimo tercera edición de los Premios Goya; y todo esto solo en referencia al mundo cine.

Primer día de ponencias. De izquierda a derecha vemos a Javier H. Estrada (programador del SEFF), Peter Hjorth (diseñador de efectos visuales) y José Luis Cienfuegos (director del SEFF). Foto: Coral Rodríguez (@coralrociopics).

Como dijimos anteriormente, dentro de las diferentes actividades que se proponían desde el marco EFA, nos acercamos a la programación de ‘Los quehaceres cinematográficos. El cine, una creación colectiva’. Una serie de encuentros, divididos en tres días y seis ponencias, donde diferentes artistas, desde distintos lugares y dispares territorios del continente europeo, nos narraron su visión del cine y su labor dentro de este sector.
No solo nos acercaron su trabajo en tanto a expresión artística o técnica, sino desde su posición dentro de la industria. Cómo, desde sus distintas voces, se da a conocer el importante cometido que los diversos oficios del cine, en su relación los unos con los otros, tejen en una amplia y variopinta industria en Europa.
Una actividad artística que, en el caso del cine europeo, la copan un gran número de coproducciones entre distintos países. Dando así respuesta a una voluntad política de intervención y actuación conjunta entre los países miembros que componen el viejo continente. La idea clave es reforzar Europa y su cultura.

Entrando ya en materia, las ponencias dieron lugar entre el 12 y 14 de Diciembre en el CICUS y el Espacio Marqués de Contadero. A saber: efectos visuales, diseño de producción, montaje, diseño de sonido, composición musical y dirección de fotografía.

Comenzamos con el premiado Peter Hjorth por los mejores efectos visuales. Mostró durante su charla una cantidad incalculable de fotos, dibujos, bocetos, etc., para el disfrute de los asistente. Ordenados todos desde sus primeros pasos de preproducción, donde apenas se intuía el carácter de los personajes, hasta la postproducción, con maquetas finales (mediante impresión 3D) y diseños de efectos especiales incorporados a la imagen real.
A lo largo de todo el recorrido, que va desde la primera idea esbozada en papel hasta la generación de la imagen de síntesis, compuesta de miles de polígonos, Peter nos muestra que los efectos especiales y el cine digital acapara y penetra más de lo que mucho de nosotros podemos imaginar durante el visionado de la película en una sala.
Observando el trabajo detrás de cámara, y después de traspasar la máscara de los efectos visuales de estudio, vemos que lo digital se incorpora de forma generalizada y con mayor naturalidad, no solo es usado para los grandes momentos cinematográficos. Es usado, incluso, en detalles que en principio no son pensados como necesarios. Dejando muchos asuntos visuales de la puesta en escena para una labor de estudio (por no hablar de las correcciones de color o la iluminación sintética), pasando a ser una fase más de las tareas post-rodaje.
El diseñador danés, a través de las diapositivas, nos muestra un triángulo, a modo de clave o concepto visual de tres aristas, formado por tiempo-dinero-calidad. Para él, estas tres variantes deben jugar, en cada producción o pieza artística en la que nos dediquemos, un papel primordial. Añadiendo, desde su filosofía de trabajo, la siguiente frase: “Una de mis reglas de oro es: no intentes hacer nada que no puedas acabar. Haz lo que puedas, pero hazlo bien”.

A la izquierda de la imagen vemos al montador Joraslaw Kaminski. Foto: Coral Rodríguez (@coralrociopics).

En la segunda ponencia, en la categoría de Diseño de producción, tuvimos al premiado Andrey Ponkratov. El ruso, especializado en las fases de localización y recreación artística de ambientes y espacios, nos habló del dilatado proceso que va de la idea dibujada en papel a la búsqueda de espacios naturales que encajen con el ambiente definitivo de la película. Al igual que Peter Hjorth, Andrey nos mostró una exhaustiva documentación visual de todo su trabajo.
Algo que caracteriza su trabajo es, una vez analizados los ambientes propuestos (tanto interiores como exteriores), se recrean aquellos que son necesarios para soportar la actividad inmersa del rodaje. Andrey se detuvo en varias imágenes para mostrarnos la construcción del interior de una vivienda que se derribó, posteriormente, en una secuencia de su película. La casa, recreada hasta el mínimo detalle, vino de una ardua labor de documentación en la que los diseñadores de producción se servían de cualquier elemento para la inspiración, incluidos retazos de papel pintado que cubrían las paredes de hogares reales. En este sentido es como si la misma fase de preproducción de la película fuera en sí misma un documental de carácter antropológico.
Según la experiencia del diseñador ruso, el suyo es un departamento que está intrínsecamente conectado e influenciado por el guión y la dirección. Nos contó lo importante que es tener un guión solido y trabajar con un director que tenga claro lo que necesita, como pudiera ser la composición de planos o la puesta en escena.

Inmersos en la tercera ponencia escuchamos, en la categoría de Montaje, al premiado Jaroslaw Kaminski. El polaco abre la charla con una de sus frases favoritas: “work with the emotions”. Un montador, para él, es el eslabón oculto que intenta (re)conectar lo que se plasmó en su día en el guión y lo que se muestra, finalmente, después del rodaje.  Es desde la acción de volver a formular, enfrentándose a la distorsión inherente a cualquier película, entre guion y rodaje, donde el montador debe trabajar para poner en pie el proyecto.
Un montador, nos dice Kaminski, es un operador con grandes conocimientos narrativos. Intuye cuáles son las escenas necesarias, o las que se pueden omitir, para dar con un bloque que en suma signifique algo, ya sea en sus fragmentos autónomos, secuencias, o en su conjunto, la película. Además, debe ser un profesional capaz de corregir sobre la marcha malas propuestas de guión o rodaje. O ambas a la vez.
Para cerrar, el montador polaco nos presento algunas escenas de su último trabajo. Escenas que volvieron a ser grabadas o, directamente, eliminadas. Decisiones de montaje que fueron compartidas, casi por unanimidad, por todos los que estábamos en la sala.

Vemos en el centro de la imagen a los compositores Christoph M.Kaiser y Julian Maas. Foto: Coral Rodríguez (@coralrociopics).

En la categoría de Diseño de sonido tuvimos la oportunidad de charlar con André Bendocchi-Alves y Martin Steyer. Ambos premiados nos hablaron sobre concepto no tan conocido del “campo” sonoro. Una noción que dibuja el trabajo con el sonido como una actuación dentro de un espacio, donde debemos colocar los sonidos atendiendo a tres ejes esenciales: su localización, su altura y su cercanía. Su intervención se lleva a cabo, sobre todo, en dos fases muy importantes: la edición de sonido, es decir, cómo queremos que suenen (volumen, timbre, tono, etc.) y la mezcla, qué tipo de correspondencia tendrán unos con los otros.
Como curiosidad, una anotación que nos realizan los operadores para subrayar su método de trabajo: tener siempre presente que el éxito del trabajo colectivo no son las decisiones personales, y más en la envergadura de una película, sino que la última decisión sea “la película“. Saben muy bien de lo que hablan, al trabajar a cuatro manos tienen que dar y ceder a cada decisión dentro del estudio buscando la consecución, lo más compacta posible, de la pieza artística como fin último.

Desplazados a la ponencia sobre la Composición musical de Christoph M. Kaiser y Julian Maas, los premiados nos relatan como su trabajo es una labor de estudio acompañados muy de cerca por el director de la película. Este trabajo cubre varias fases con un tiempo muy determinado, ya que la integración de la música a una película, por regla general, suele ser una de las últimas etapas en el ensamblaje final de la obra.
También nos hablaron de sus fuentes de inspiración para elaborar una banda sonora. Fuentes muy dispersas, heterogéneas y, lejos de la creencia popular, alejadas de grandes nombres. Abiertos a encontrar la inspiración en cualquier momento que deparase la vida, hubo ausencia de citas o lista nominativas.
Como curiosidad hablaron de su trayectoria profesional y cómo han tenido siempre presente, a lo largo de su carrera, la diferencia que existe entre la respuesta emocional que se produce al escuchar la música en estudio, en soledad, o escuchar la misma en sala, rodeados de público. Haciendo un alegato personal por el valor añadido, “emo-social“, que conlleva ir a ver, y escuchar, una película en su hábitat natural.

Finalmente, nos despedimos con la ponencia de Martin Otterbeck sobre la Dirección de fotografía. El premiado nos destapa todos los entresijos de su último rodaje. Nos cuenta cómo se vio inmerso en un proyecto en el que el rodaje de un plano secuencia de 77 minutos se prolongó durante cinco días. Es decir, durante cinco días realizaron la misma toma una y otra vez. El director noruego nos cuenta cómo, además de las dificultades técnicas y de planificación, se sumaba su labor con la cámara. Alternando el lugar que ocupa el típico narrador-testigo de las películas convencionales y el de un personaje más de la historia acompañando al protagonista. Es decir, una labor que vacila entre el contar sin intervenir y el estar contando mediante la participación activa en la historia, como un personaje secundario.
En general, un proyecto extenuante. Donde las órdenes del director se realizaban por inalámbrico, instalado este en una cabaña controlando todo como si fuera gran hermano- Las ordenes de dirección se establecían mediante un enlace que iba siguiendo y guiando, a lo largo de toda la escena, los movimientos de cámara.

En la imagen vemos al diseñador de producción Andrey Ponkratov. Foto: Coral Rodríguez (@coralrociopics).

Texto y edición: Enrique Leal Carmona.

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